Mantener el hogar en condiciones óptimas depende de la implementación de métodos adecuados. La gestión de la higiene doméstica genera constantes interrogantes sobre la preservación de superficies, la eliminación de manchas complejas y la identificación de prácticas contraproducentes que aceleran la acumulación de residuos en el entorno.

Pocos lo saben: poner laurel en este electrodoméstico hace que limpiar sea más fácil

A pesar de las buenas intenciones, existen hábitos frecuentes que pueden comprometer la integridad de los muebles, afectar el funcionamiento de los electrodomésticos o invalidar el trabajo realizado. Errores críticos, como la combinación peligrosa de agentes químicos o el descuido de sectores estratégicos que concentran suciedad, representan los fallos más habituales. 

Errores más comunes en la limpieza

No tener una organización de la limpieza

En general esperamos a que la casa o las cosas estén muy sucias para darnos cuenta de que tenemos que limpiarlas. La clave está en evitar la postergación para que la casa siempre esté limpia y ordenada. Esto se logra con rutinas (diarias, semanales, mensuales, de temporada) y buenos hábitos.

Además, al momento de llevar adelante nuestras rutinas hay que tener un orden: primero se ventila un ambiente y después se limpia de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, para no ensuciar lo que ya está limpio y garantizar que pasamos por toda la superficie. Las tareas que se empiezan se terminan antes de comenzar con otra.

No respetar los rótulos y las diluciones

Hay una creencia de que cuantos más productos de limpieza y más cantidad de los mismos usemos más limpio vamos a tener todo. Tenemos que respetar las diluciones y el modo de uso de cada producto. Usar de más no los hace más efectivos, al contrario, puede ser peligroso para la superficie -puede dañarla y/o dejarla veteada o pegajosa- y para la salud.

Mezclar productos de limpieza ¡Esto es peligrosísimo!

Puede generar vapores tóxicos y reacciones químicas muy peligrosas. Además, pueden causar alergias, irritaciones e intoxicaciones.

Nunca hay que mezclar: Lavandina y alcohol / lavandina y vinagre / lavandina y amoníaco / lavandina y cualquier producto de limpieza (detergente, perfume para pisos, limpiador multiusos, limpiador de inodoros) / vinagre y agua oxigenada / cualquier limpiador y otro diferente)

No usar guantes

Los guantes hacen que no estemos en contacto directo con la suciedad, nos protegen de las bacterias y cuidan nuestras manos. Muchos productos de limpieza son irritantes y no deben entrar en contacto con nuestra piel. Hay que tener diferenciados los de la cocina, de los del baño, de los del resto de la casa. Y limpiarlos después de cada uso.

Usar los mismos paños, cepillos y utensilios para todo

Tenemos que separar los paños, esponjas, cepillos, guantes y utensilios por ambientes: baño, cocina, resto de la casa. Es ideal asignar un color a cada ambiente, es una buena manera de mantenerlos diferenciados y no mezclarlos.

No limpiar y desinfectar los utensilios después de cada uso

Si no están limpios van a ensuciar más que limpiar y van a propagar los gérmenes que van acumulando por todas las superficies. Tampoco hay que enamorarse de ellos, cada tanto hay que cambiarlos.

Usar la escoba, plumeros y paños de algodón secos

La escoba, los plumeros y los paños secos hacen que el polvo se levante y se deposite en otras superficies. Movés la suciedad de un lugar a otro pero no lográs eliminarla. Lo ideal es utilizar la mopa plana rectangular de microfibra, la aspiradora, plumeros o paños de microfibra.

Utilizar estos "aliados" hace la limpieza más simple, eficiente y ahorras tiempo y dinero. La microfibra atrapa la suciedad, el polvo, los pelos y las pelusas que son atraídos a sus fibras como un imán. La aspiradora garantiza una limpieza muy superior a la de una escoba. "Barre" y junta a la vez, además de permitir eliminar el polvo y la suciedad de múltiples superficies (como el piso, zócalos, en altura, lugares difíciles, sillones, colchones, cortinas, alfombras, etc).

No limpiar el celular, picaportes o interruptores

Aunque creas que todo está impecable hay algunas cosas de la casa que no se suelen limpiar nunca y están muy contaminadas. Con la cuarentena empezamos a registrarlas un poco más, y está bueno que las incorporemos a nuestras rutinas para que se conviertan en hábitos.

El celular, los controles, teclados, mouses, picaportes, interruptores, canillas, botón del inodoro, puerta de la heladera, etc. se suelen tocar muchas veces al día, incluso con las manos sucias. Podés limpiar la suciedad visible y luego pasar un paño de microfibra húmedo en alcohol al 70%.  ¡Y es fundamental mantener las manos limpias!